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DUO SALTEÑO LLEGÓ LA HORA

 

DIARIO POPULAR
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 Domingo 5,
Agosto de 2007
 
 
VUELVE EL GRUPO DE CULTO QUE LE GANO A LA POLEMICA
DUO SALTEÑO
LLEGO LA HORA

Patricio Jiménez y Chacho Echenique, las voces que Cuchi Leguizamón eligió para difundir sus obras, regresa a Buenos Aires en un tiempo de unánime reconocimiento


Por PABLO VAZQUEZ

Es raro este país. Mientras en el programa más visto de la televisión se dirime si Rocío Marengo o Iliana Calabró son el cuerpo del hit del invierno, el Dúo Salteño, una joya del folklore argentino incomprendido por unos cuantos a fines de los años 60 y comienzos de los 70, alcanza tal unanimidad que, como contará a lo largo de la entrevista uno de sus integrantes, Patricio Jiménez -advertencia: desprevenidos no confundir con el hermano de Su- prácticamente se impuso su regreso. “Hoy están dadas las condiciones para que el dúo sea escuchado como debería haber sido escuchado en su momento”, afirma el cantor del tono profundo que junto a Néstor Chacho Echenique -el de timbre agudo- dio vuelta una página de la música popular y fue el instrumento elegido por Gustavo Cuchi Leguizamón para echar a correr sus creaciones inoxidables.
El Dúo Salteño nació en 1967 con Chacho Echenique y Patricio Jiménez en canto y guitarras y la dirección musical del Cuchi. El contrapunto de las voces con las armonizaciones de Leguizamón -que en numerosas ocasiones acompañó al dúo en piano- fue una novedad no digerida por todos, pero con el paso del tiempo el grupo se convirtió en un artículo de culto. Tuvo fugaces reencuentros -llegó a grabar en la década del ‘80 y el ‘90- pero seguramente nunca hubo un consenso en el elogio tan amplio como el actual. Así, Echenique y Jiménez se reunieron el año pasado para una vuelta que luce más sólida, que incluye el próximo registro de un nuevo álbum y que el viernes y el 17 de agosto los depositará en el escenario porteño deL Teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549)

“Un sonido difícil”

-Hasta llegaron a decir que desafinaban. ¿Fue complicado, no?
-Sí, fue difícil. Mucha gente se admiraba cuando nos escuchaba; les producía una sorpresa linda. Pero otros rechazaban de plano al dúo, no lo comprendían. Es un sonido difícil, que en aquella época resultaba más extraño.
-¿Por qué hoy están dadas las condiciones para volver?
-Por un lado, es hora de que empecemos a sonar un poco en el puerto. Una de las razones de la vuelta es la gente joven, amigos, que no nos habían visto en vivo; que sólo nos conocían por los discos. Los jóvenes están buscando nuevas expresiones, tanto en lo musical como en las letras, que los representen. Para ellos, que están más abiertos, hay un sonido que les resulta conocido. Y hay algo más que explica lo que nos está pasando ahora... Con el regreso de la democracia se abrió la posibilidad de decir cosas, pero después las discográficas se aprovecharon y grabaron y promocionaron cualquier cosa, repitiendo fórmulas. Hoy se está limpiando un poco el panorama. E, insisto, son los jóvenes los que están investigando y descubriendo las cosas que estaban escondidas.
-De alguna forma los jóvenes los alientan a sacar un nuevo disco.
-Bueno, otro de los motivos del regreso es grabar un compacto con todo lo que quedó sin registrar de aquella época. Vamos a grabar Borrachito de la Noche, Zamba para mi Gata, Zamba de la Sirena, las tres de Cuchi, la última incluso la letra; y un tema de Chacho, Zamba del Chango Solo. También van a estar El Arriero, de Atahualpa Yupanqui, en una versión de armonía renovada y un tema en el que Cuchi estaba trabajando antes de enfermarse. Es una nueva visión de la armonía, un contrapunto rítmico. Nosotros trabajamos siempre el contrapunto melódico, pero no el rítmico.
-Es una manera de respetar la premisa de Leguizamón y ustedes de no estancarse.
-Sí. Tratamos de sacar lo último que fuimos aprendiendo... Y seguimos buscando cosas nuevas. Tenemos aquel sonido con el que empezamos que hoy, por el tiempo de trabajo, nos es un poco más sencillo de realizar, pero no dejamos de indagar. En el disco incorporamos bajo, teclado, percusión, hacemos otros sólo con piano o guitarra y alguno con cuerdas, con cello. Tratamos de encontrar novedades, pero siempre dentro de nuestro sonido de grupo contrapuntístico.
-¿Va a haber alguno de esos instrumentos en los próximos recitales?
-No. Vamos a estar con el guitarrista rosarino Martín Neri, que interpreta mucho nuestra música. Y posiblemente venga Raúl Barboza para hacer Merceditas, que ya grabamos con él.

“Era un enamorado de su tierra”

-¿Cuál es la magia del Cuchi, que hoy todavía tiene sorpresas para ofrecer?
-Tenía una relación con todo lo contemporáneo que iba poniendo luego en sus armonías. Conocía profundamente la música universal, empezando por el jazz, y eso lo combinaba con los sonidos de nuestro paisaje, de nuestro ambiente. Era una persona enamorada de su tierra y de su gente, con la que compartía todo el tiempo y a la que buscaba representar... Eso y la incorporación de elementos del jazz o la bossa nova lo convirtieron en un creador tan particular.
-Y se sumaron Jiménez-Echenique para difundirlo.
-En el caso del Dúo Salteño se sumaron nuestras voces, que tienen que ver con lo que hemos recibido desde muy chicos, porque somos de lugares donde hasta el viento tiene música.



EL DUO SE PRESENTARA LOS DOS PROXIMOS VIERNES EN BUENOS AIRES. DESPUES GRABARA UN DISCO CON CREACIONES INEDITAS DEL CUCHI.

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La magia del origen

Buenos Aires, donde Patricio Jiménez está deseando volver para que la música de Dúo Salteño se escuche sin las interferencias de cuatro décadas atrás, fue clave para el grupo. En la Capital, Jiménez conoció a las otras piezas del conjunto, pese a que cada una de ellas pertenecían a la geografía de Salta. “Al Cuchi lo conocí en 1965 en Buenos Aires -recuerda el cantor. En ese entonces él era diputado y yo estaba con el Quinteto Sombra. Nos juntamos a hacer y escuchar música. Y me pasaba largas horas escuchándolo”.
En otro viaje a la ciudad de Buenos Aires, poco tiempo después, se encontró por primera vez con Echenique, que en ese momento no era cantante sino jugador de fútbol de la Primera de San Lorenzo. “Poco después, se retira del fútbol y se traslada a Salta. Entonces nos encontrábamos a guitarrear. Armonizábamos nosotros mismos hasta que nos cruzamos con el Cuchi Leguizamón”, relata Patricio Jiménez. Y sigue, ya sobre el peculiar instante en el que se definió la identidad del grupo: “Un día, el hijo de Juan Riera, Hugo, nos invitó a un asado. También fueron Manuel J. Castilla y Cuchi Leguizamón. Nosotros cantamos. En cuanto hicimos la primera nota, Cuchi se levanta y se acerca a decirnos que nos quiere armonizar. Fue una cosa espontánea, así surgió esto. Y es impresionante que el que nos juntó haya sido el hijo del hombre que inspiró a Castilla y al Cuchi para componer Zamba del Panadero”.

 
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